Este libro es Pepe Ramos en estado impuro, es decir en estado humano y poético, combinando esa visión de lo que está pasando mientras lees sus poemas, con un eco remoto que te hace pensar en un juglar de los que se reían en la cara de los reyes con inteligencia suficiente para que los reyes también se rieran para creerse inteligentes sin serlo.
Y por ahí, siempre sobrevolando, el amor como la única enfermedad a la que Pepe no le teme, por más veces que ya se haya contagiado, el amor como antídoto de sí mismo, algunas veces como desastre natural e inevitable, el lento acercarse de dos témpanos que acabarán ardiendo juntos.